Amputaciones de extremidades inferiores y ajuste psicosocial

Una amputación en las extremidades inferiores es más común en comparación a las amputaciones de miembros superiores.

Unwin y Clarke (2009)  mencionan que las personas que sufren amputaciones en sus piernas deben asumir muchos retos físicos, emocionales y sociales. Estos mismos investigadores realizaron un estudio en donde encontraron que la mayor causa de sufrimiento en cuanto a la amputación de miembros inferiores es debido a la pérdida de la movilidad. El impacto emocional que viven cuando retoman su trabajo y la dificultad para adaptarse a la nueva imagen corporal generan síntomas depresivos y ansiosos que interfieren en su calidad de vida. 

Por ejemplo: Los pacientes que llegan a nuestra clínica de prótesis en Puebla nos comentan, que presentan frustración ante la poca agilidad, si usan muletas aparece la desesperación por tener las manos ocupadas y no poder utilizar las manos, en otros casos las mismas condiciones no les permite reintegrarse a sus actividades laborales o de la vida diaria.

Las amputaciones de extremidades inferiores poseen distintos niveles de ajuste dependiendo de la parte que haya sido extraída, ya que el proceso de recuperación se facilita o dificulta dependiendo del nivel de amputación, porque se necesita más o menos energía para ejecutar las actividades. Las amputaciones se pueden hacer arriba de la rodilla o debajo de la rodilla (Horgan y MacLeachlan, 2004).

Las amputaciones arriba de rodilla propician mayor discapacidad ya que las prótesis no permiten realizar las actividades de la vida diaria como acostumbraban habitualmente, por consiguiente al darse cuenta de esta limitación en muchos casos el paciente puede expresar inconformidad, ansiedad y tristeza.

Tanon da Luz, et al, (2010) consideran que la calidad de vida de pacientes con amputaciones en los miembros inferiores se ve bastante afectada debido a las alteraciones en cuanto a la postura, la pérdida de la sensibilidad, la exposición a altas temperaturas cuando se utiliza la prótesis y el cansancio extremo que se produce al caminar. El ajuste psicosocial en un sujeto que posee una amputación en su pierna y/o pie va a depender de la capacidad de retomar, en la mayor medida posible, un adecuado nivel de actividad física que le permita movilizarse de forma independiente y recuperar su autonomía funcional.

Cuando se habla de las amputaciones en piernas se debe entender que dependiendo de la edad del paciente se presentarán diversos retos físicos, emocionales y sociales, así como también; el nivel de amputación determinará el grado de limitación funcional.

Al hablar de amputaciones de extremidades inferiores, hemos visto que cada nivel presenta sus propias características y retos. Cuanto más subimos, más articulaciones quedan afectadas. Una amputación transtibial supone la pérdida del pie y una articulación principal: el tobillo; mientras que la amputación transfemoral supone la pérdida de dos articulaciones principales: la rodilla y el tobillo. Puesto que las personas con una amputación transfemoral tienen que aprender a afrontar la pérdida de dos articulaciones principales con capacidad para soportar peso y las personas con amputación transtibial solo tienen que aprender a afrontar la pérdida de una, las primeras se enfrentan a más retos a la hora de aprender a usar una prótesis y volver a caminar (Smith D.G. 2005).

La desarticulación de cadera y la amputación transpelviana significan la pérdida de tres articulaciones: la cadera, la rodilla y el tobillo. Aunque no se puede predecir con certeza quién se recuperará mejor tras la amputación, generalmente las personas que se someten a estas amputaciones afrontan retos mucho mayores. Tratar de superar la pérdida de tres articulaciones con capacidad para soportar peso, en lugar de una o dos, es algo extremadamente complicado. Es casi 10 veces más difícil vivir con una amputación transfemoral que con una amputación transtibial; y vivir con una amputación de cadera o transpelviana quizás sea 100 veces más duro. Caminar, estar de pie e incluso mantener el equilibrio al estar sentado es algo que la mayoría de nosotros damos por hecho y son acciones que quedan muy afectadas tras las amputaciones de cadera o pelvis (Smith D.G. 2005).

A los pacientes en la clínica de prótesis en Puebla les comentamos que es fundamental tener presente tres aspectos: La fuerza física, la fuerza mental y los pensamientos positivos, para lograr superar el mecanismo del duelo tras la amputación.

En la clínica de prótesis en Puebla contamos con personal calificado y preparado para ayudarte a encontrar tu prótesis ideal, a través de estos temas buscamos brindarte un poco de información que sea de tu utilidad y que te permita ampliar tu panorama y gama de posibilidades, con la única finalidad de que seas poseedor de las herramientas necesarias para tomar la decisión correcta a la hora de elegir tu prótesis.

En el laboratorio de prótesis Puebla realizamos todo tipo de prótesis de brazo, protesis de pierna y pie, prótesis de pierna para diabéticos precios ajustables a tu presupuesto y necesidades.

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